La semana pasada vivimos un momento especial en la formación espiritual de nuestros más pequeños institutanos. El Prekínder A celebró su primera misa en nuestra capilla, un hito que marca el inicio de un camino de encuentro personal con Jesús.
Agradecemos a Dios por esta hermosa instancia y al Padre Diego, quien con cercanía y respeto, guió a los niños en cada paso. Les enseñó a hacer la señal de la cruz, compartió con ellos canciones religiosas y les leyó el Salmo donde el Señor nos dice: “Dejen que los niños vengan a mí, no se lo impidan”. Con palabras sencillas y profundas, el Padre Diego explicó a los institutanos por qué Jesús llama a los más pequeños: porque en ellos habita la confianza, la pureza y la alegría de acoger el amor de Dios sin reservas.

También pudieron comprender que la capilla no es solo un espacio de silencio, sino un lugar al que pueden acudir siempre para orar, agradecer o pedir perdón, sabiéndose escuchados por un Padre que los ama.
Queremos destacar con gratitud la participación de los apoderados del Prekínder A, quienes acompañaron a sus hijos con respeto y emoción. Ellos mismos manifestaron su alegría al ver que el colegio no solo forma académicamente, sino que acompaña a sus hijos en este camino junto a Jesús, fortaleciendo valores que permanecerán para toda la vida.
Seguimos construyendo comunidad desde la fe, con la certeza de que cada paso dado en la capilla es un paso más cerca del corazón de Dios.
