Este mes de la solidaridad no fue una fecha más en el calendario, fue una experiencia que nos remeció el alma y nos puso en acción. La pastoral juvenil del IAC, con esa energía que los caracteriza, tomó las calles para recordarnos que la fe se demuestra con hechos, no solo con palabras.

Nuestra Directora de Formación, Susana Campos, dio el puntapié inicial liderando la intervención junto a diversos colegios del Obispado de San Felipe en la Catedral en una oración de Envío. Ese espacio sagrado fue el escenario perfecto para encender la chispa que luego trasladaríamos a la Plaza Cívica, donde el mensaje se hizo palpable y ruidoso, pero sobre todo, cercano.

Ya en la plaza, nuestros institutanos desplegaron todo su espíritu. No hubo esquina sin alegría, ni auto detenido en el semáforo que no recibiera una sonrisa o un cartel con un mensaje que invita a mirar al otro. Mientras unos motivaban a los transeúntes y conductores, otros compartían cara a cara con los estudiantes del Colegio Santa Juana de Arco, justo en esa misma esquina, creando un lazo de hermandad que trasciende los muros de cada sala de clases.

Pero si hay una imagen que quedó grabada en la memoria de San Felipe, fue ver la figura de nuestra característica camioneta de San Alberto Hurtado recorriendo el lugar. Más que un vehículo, es un símbolo vivo de esa solidaridad que tanto predicamos y que, gracias a ustedes, cobró vida. Cada cartel levantado, cada grito de aliento y cada gesto de apoyo reflejaron lo que somos, una comunidad que no se queda cruzada de brazos.

Y para cerrar con broche de oro, nos reencontramos en la Catedral junto al Padre Nicolás, donde posamos para una fotografía que reunió a todos los colegios participantes, oramos y recibimos la bendición del Padre Nicolás.

Agradecemos profundamente a nuestra Directora Susana Campos por creer en este proyecto y dar el primer paso con esa visión de solidaridad que nos une. Y a ustedes, institutanos, porque demuestran día a día que la solidaridad no es solo un concepto, sino un sello que llevan en el pecho.

Sigamos haciendo ruido, pero con el corazón. Sigamos moviendo conciencias, pero con la acción. Porque el IAC no solo forma alumnos, forma agentes de cambio.