En medio del bullicio y las exigencias diarias, el IV° Medio B nos recordó lo esencial. La misa ofrecida por nuestros queridos institutanos fue un encuentro profundo con la Paz verdadera, esa que solo Cristo puede sembrar en el corazón cansado.

Hubo un momento para dar gracias, para cantar y también para pedir por la salud de Martin y por su familia que está pasando un momento muy complejo de salud.

Agradecemos a Dios por este momento de gracia y al Padre Diego por guiarnos con su palabra, invitándonos a hacer de la Paz el centro de nuestra vida, incluso en estos tiempos ajetreados.

Reconocemos con gratitud a los apoderados del curso que acompañaron a sus hijos en la Eucaristía, fortaleciendo así la alianza entre familia y fe.

Que la Paz del Señor siga siendo el faro que ilumine cada paso de nuestra comunidad institutana