¿Qué hace que un colegio sea realmente un lugar seguro? No solo las cámaras o los protocolos. La respuesta está en las personas que lo habitan y en la decisión diaria de cuidarse mutuamente.
Ayer en la tarde, nuestros funcionarios vivieron una nueva jornada de reflexión guiada por el equipo de convivencia. Y en esta ocasión, también recordamos lo trabajado el 30 de julio anterior, aquella primera instancia donde sentamos las bases de nuestro compromiso colectivo.

Ahora el llamado fue distinto pero igual de potente. No se trató de inventar nada nuevo, sino de promover y cuidar aquello que ya tenemos instaurado, la seguridad como pilar, como hábito, como sello del Instituto Abdón Cifuentes. Porque lo seguro no se da por sentado, se protege cada día con pequeñas grandes acciones.
A través de dinámicas prácticas, cada funcionario asumió compromisos concretos para hacer del IAC un mejor lugar. Educadoras, docentes , administrativos hasta el equipo directivo. Todos respondieron la misma pregunta: ¿En qué puedo contribuir para mejorar la convivencia del IAC?

Y es que no es casualidad que la mayoría de nuestros padres y apoderados elijan el IAC para sus hijos. Ellos saben que aquí no solo se aprende matemáticas o lenguaje. Aquí se aprende a ser parte de una red humana que se respalda, que se escucha y que no deja a nadie atrás.
Agradecemos profundamente al equipo de convivencia por diseñar y facilitar ambas jornadas con excelencia, calidez y visión de futuro.
Seguimos construyendo, paso a paso, un colegio donde sentirse seguro no es una excepción, sino la regla que cuidamos entre todos. Pronto se vienen más acciones para seguir resguardando la buena convivencia que caracteriza al IAC.
