Celebramos con profunda alegría un hito espiritual en la vida de nuestro colegio. El Séptimo A ha tenido el privilegio de ofrecer la Santa Misa en nuestra Capilla, marcando un momento trascendental al ser esta la primera celebración eucarística del segundo semestre en la que nuestros estudiantes han podido comulgar.
Fue una ceremonia cargada de recogimiento y fe, donde el altar se convirtió en el centro de nuestra unidad como familia institutana. Ver a nuestros jóvenes acercarse a recibir el Cuerpo de Cristo ha sido un testimonio vivo de la formación integral que promovemos, donde la fe no es una asignatura, sino el alma de nuestra identidad.

Agradecemos al Padre Diego por su guía espiritual y por la calidez con la que condujo esta celebración, haciendo de ella un espacio de encuentro genuino con Dios. Su entrega y dedicación son un pilar fundamental para nuestra comunidad.
No podemos dejar de destacar la valiosa participación de los apoderados del Séptimo A, quienes con su presencia y acompañamiento han demostrado que la educación en la fe es una labor compartida entre el hogar y el colegio. Su compromiso es un ejemplo de cómo la familia institutana se fortalece en torno a los valores del Evangelio.

Sigamos caminando juntos, con el corazón abierto a la gracia, y que esta primera comunión de semestre sea el inicio de un período lleno de bendiciones para todos.
