En la Catedral de San Felipe, nuestros institutanos de Quinto Básico vivieron uno de los momentos más profundos y trascendentales de su camino de fe: su Primera Comunión. Este sacramento, que la Iglesia Católica reconoce como uno de los pilares fundamentales de la vida cristiana, representa el encuentro íntimo, personal e irrepetible entre cada niño y Jesucristo presente en la Eucaristía. Por primera vez, nuestros estudiantes recibieron el Cuerpo y la Sangre de Cristo, no solo como un rito comunitario, sino como una conversación silenciosa del alma con Dios. Fue un instante de recogimiento, de asombro y de entrega, donde cada institutano abrió su corazón a la gracia divina.

El curso Quinto Básico B tuvo el privilegio de abrir estas celebraciones junto al Padre Fabián, quien con su calidez y cercanía acompañó a los niños en este paso sagrado. En esa misma jornada, el Padre Fabián nos recordó con alegría que el sábado recién pasado la Iglesia celebraba a San Antonio de Padua, uniendo así la tradición de los santos con la vivencia actual de nuestra comunidad educativa.
Posteriormente, fue el turno del Quinto Básico A, quienes vivieron su Primera Comunión guiados por el Padre Nicolás. En ambas ceremonias, un gesto iluminó la celebración, cada institutano encendió una vela, símbolo de la luz de Cristo que desde ahora y para siempre los acompaña, los protege y los guía. Y junto a ellos, sus padres, testigos emocionados de ese primer encuentro eucarístico, acompañándolos en el momento exacto de recibir por primera vez el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Fue, sin duda, un encuentro genuino con Dios en el corazón de nuestra familia institutana.

En este contexto de fe y comunidad, queremos pedir especialmente por la salud de Martín y de Gabriela Serrano Gallardo, alumna de Quinto Básico que atraviesa un momento complejo de salud. Invitamos a toda nuestra familia institutana a formar una cadena de oración diaria por ella y por su fortaleza. Nos unimos cada día a las 21:30 horas, elevando una oración por su pronta recuperación.
Agradecemos profundamente al equipo de Formación y Pastoral del IAC, quienes con dedicación, sensibilidad y un enorme corazón organizaron cada detalle de estas emotivas ceremonias. Gracias a ellos, nuestros institutanos pudieron vivir este sacramento con la solemnidad y el calor humano que merece. Que la Eucaristía recibida por primera vez sea semilla de una vida entera de encuentro con Cristo.
